La reforma litúrgica querida por el Concilio Vaticano II (cf. sacrosanctum concilium) pidió que en la eucaristía de los Domingos y fiestas se leyese la Sagrada Escritura de forma más variada y abundante, para lo cual estableció un ciclo de tres años, que se organiza así: cada año tiene asignada una de las letras A, B, C. Para determinar cuál sea el año A, B o el C, se procede de la siguiente manera: con la letra C se designa el año cuyo número sea divisible por tres, como si el ciclo hubiera empezado el primer año del cómputo cristiano. Según esto, el año 1 hubiera sido el año A, el año 2 el B, el año 3 el C, y los años 6, 9, 12… otra vez C, el año 1993 fue año A y el año 1994 fue B, y así sucesivamente… (cf. Introducción al leccionario de la misa, 66, nota 106).

 Según esta regla, para saber qué letra corresponde a cada año, se procede como sigue:

 En primer lugar regularizamos el año: si estamos en Adviento o en la parte del tiempo de Navidad anterior al 1 de Enero, tomamos el año civil siguiente. En los demás tiempos litúrgicos, el año civil actual sin más.

 Después se divide el año entre 3, sin sacar decimales.

 

v     Si el resto de la división es 1, el año es A.

v     Si el resto de la división es 2, el año es B.

v     Si el resto de la división es 0 (división exacta), el año es C.

 Por ejemplo, 2007 entre 3 da 669 y resta 0, luego 2007 es año C.

 ¿Y no habría otra manera más fácil y rápida de calcular ese resto?. Sí, incluso sin necesidad de hacer la operación de división, gracias a una ley matemática, fácilmente demostrable, que afirma que el resto de dividir un número entero entre 3 es el mismo que el de dividir la suma de sus cifras entre 3. Por lo tanto, sumemos las cifras que forman el año: 2+0+0+7 = 9. Ahora, 9 dividido entre 3 da 3 y resta 0, como ya vimos anteriormente: año C.

 Si al hacer la suma resultara un número de dos cifras, para facilitar la división entre 3, volvemos a sumar éstas, hasta obtener un número de una sola cifra.

 Veamos algunos ejemplos:

 Año 1987: 1+9+8+7=25; 2+5=7, y 7 entre 3 resta 1. 1987 fue año A.

Año 1998: 1+9+9+8=27; 2+7=9, y 9 entre 3 resta 0. 1998 fue año C.

Año 2018: 2+0+1+8=11; 1+1=2. 2018 será año B.

Y el próximo año 2010, que comenzamos ya en este Adviento: 2+0+1+0=3 entre 3

resta 0. 2010 comenzamos año C.

 Cada Ciclo se corresponde con uno de los tres evangelios sinópticos (“paralelos”). Para el ciclo A el evangelio de San Mateo, para el ciclo B el evangelio de San Marcos y para el ciclo C el evangelio de San Lucas. Quedando el evangelio de San Juan fuera de los ciclos, de manera que éste se utiliza comúnmente a los tres ciclos en solemnidades y celebraciones especiales, como por ejemplo en los santos oficios de Semana Santa: Jueves Santo, Viernes Santo y Vigilia Pascual.

 

Marco Antonio Rubio Gracia, Pbro.

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