PROGRAMA DE ACOGIDA 2018

Un año más, desde que en 2001 nuestra hermandad se involucrara en esta labor social, hemos recibido a 14 niños bielorrusos enmarcada esta visita dentro del Programa de Acogida.
 
Desde que llegaron el 28 junio a Sevilla tras un largo viaje desde Minsk, han sido muchas las actividades que a lo largo de esta estancia de los niños en nuestra ciudad, la hermandad ha programado para ellos. 
 
A las ya tradicionales visitas a Aquópolis e Isla Mágica, este año como novedad dentro del Programa, hemos visitado la Reserva Natural del Castillo de las Guardas, donde los niños pudieron disfrutar estando en contacto con numerosas especies animales y con el entorno que rodea a estos. Además, este año hemos vuelto a retomar la visita a la playa de la Caleta, donde se pudo compartir un gran día de convivencia con otras hermandades de Sevilla y Cádiz acogidas al Programa.
 
Todas estas actividades se han llevado a cabo sin olvidar que este es un Programa de saneamiento, realizando las revisiones médicas pertinentes, entre las que se encuentran las odontológicas, que gracias al Colegio Oficial de dentistas de Sevilla se han realizado un año más a los menores, pudiendo subsanar así algunos problemas dentales que aparecen anualmente en estos niños por la precaria alimentación y contaminación a la que están expuestos en su país de origen.
 
No olvidamos además el Acto Ecuménico realizado en nuestra Basílica el día 9 de julio al que asistieron los niños acogidos al Programa de toda la provincia de Sevilla y sus familias, donde se pudieron compartir las creencias cristianas tanto nuestras como las de los niños.
Desde nuestra hermandad, queremos agradecer su ayuda y entrega a las familias de acogida que aportan a estos niños todo lo necesario durante su estancia en nuestro país de una forma totalmente desinteresada. Igualmente a aquellos hermanos, coordinadores y monitores, que organizan, supervisan y acompañan a estos niños y sus familias en su día a día en nuestra ciudad, y a aquellas empresas que también colaboran en que este maravilloso proyecto se pueda llevar a cabo un año más.
 
Desde aquí, nos queda la satisfacción de haber podido aportar nuestro granito de arena alargando la vida y mejorando la calidad de esta de nuestros “hermanos bielorrusos”. Solo nos queda esperar un año más para poder volver a tenerlos aquí, echando seguro mucho de menos a aquellos que por su edad no podrán volver el año que viene.
 
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